Departamento de Psicología General Sanitaria. Jesica Rodríguez Czaplicki. Servicios

En el Departamento de Psicología y Psicoterapia de GEA, trabajo en un modelo terapéutico integrador que se basa en diferentes enfoques teóricos, todos ellos basados en la evidencia científica. 

En este, prima la relación entre paciente y terapeuta, de forma que, mediante el establecimiento de una relación fuerte y creando una Alianza terapeutica, se desarrolle una intervención psicoterapéutica que consiga los fines últimos de toda psicoterapia: el cambio positivo en el paciente, alcanzando un bienestar emocional, psíquico; a traves del cambio en sus pensamientos, sentimientos y conductas. 

Todo ello mediante el uso de la palabra y técnicas empíricas con base científica y ampliamente contrastadas.

La psicoterapia  es arte y ciencia que ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas, las cuales acuden a ella con diversidad demandas, con síntomas o problemas variados que se manifiestan en forma de ansiedad, cuadros depresivos, dificultades en las relaciones, etc; síntomas todos ellos que generan un malestar significativo y que interfieren en su vida diaria.

Otras veces las personas acuden al psicólogo para afrontar una situación puntual, en la que necesitan una respuesta o estrategias que no consiguen encontrar.

  
La psicoterapia en Gea, si bien tiene una base psicodinámica, se nutre de otras corrientes, así combina psicoanálisis, cognitivo, psicoterapia breve y EMDR.

Trabajo con terapia individual, pero también se desarrollan en este departamento grupos terapéuticos como el de duelo.

Así, según sea el motivo por el cual el paciente acude a la consulta, se propondrán unos objetivos de intervención y aplicará el método y técnicas más adecuados, todo ello en aras a conseguir una mayor sensación de bienestar y dominio de su propia vida y procesos.

Jesica Rodríguez Czaplicki
Psicologa G2888

Productos cuidado bebe

Os dejamos una selección de los Productos Para el cuidado del bebé que tenemos disponibles

Si queréis más información. Solo tenéis que llamar al 676597526 o escribir a jrodc@cop.es 

BAÑERA ANTICOLICOS SHANTALA: verde o fucsia. 18;50€ 

  
Pañales Beaming Baby talla 2 y 3, precio 14,00€ 

  

Calienta biberones B-well Medela, última unidad, oferta 62,00€

 

Set de cuidado Medela, oferta 13,50€

 Jersey Nara de Embarazo y Lactancia 28,00€ (oferta, ultimas tallas) 
Esto es solo una muestra de nuestros productos.
Si quieres más información, no dudes en consultar. 
  

Nueva sección. Productos para mamá, bebé y familia

Nos complace contaros que en GEA ampliamos nuestros servicios, con una cuidada selección de productos para mamá, bebé y familia. 

 
Textil para embarazo y lactancia, prendas cómodas y de excelente calidad.

Accesorios para la lactancia (materna o artificial)

Productos de porteo

   
 Pañales de tela

Libros de embarazo, parto, crianza y lactancia…

No dudéis en solicitarnos información y asesoramiento

  

Nacidos demasiado pronto

Hoy, día  17 de Noviembre, se celebra el “Día Mundial del Niño  Prematuro”, pequeños grandes luchadores nacidos demasiado pronto, cuyas batallas en esta vida comienzan antes de lo esperado.

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Me vienen a la mente familias que han recibido a sus hijos demasiado pronto, que han llorado y sufrido esperando ver como sus pequeño peleaban las mas duras batallas, me vienen a la memoria lágrimas de angustia de madres recordando quizás los momentos mas duros de su vida, me vienen a la imaginación pequeños piececillos y manos que querían ser estrechados por sus padres, que debían permanecer lejos de ellos más tiempo del deseado, mucho más del que debería ser.

El día Mundial del niño prematuro es una iniciativa surgida en el año 2009, siendo el año 2012 en el que publican  junto a sus entidades asociadas: Born Too Soon: The Global Action Report on Preterm Birth, informe en que presentaron por primera vez las tasas de prematuridad en el mundo, que son de 15 millones de bebés al año.

Un parto a término es aquel que se produce entre las semanas 37 y 41+6 de gestación; todo parto ocurrido antes de estas semanas es un parto prematuro. La prematuridad es un verdadero problema de salud, y es una auténtica disrrupción en el desarrollo y la maduración de los niños. Encontramos una serie de categorías en los niños prematuros, dependiendo de la edad gestacional a su nacimiento, así podemos hablar de:

  • Prematuros extremos (<28 semanas)
  • Muy prematuros (28 a <32 semanas)
  • Prematuros moderados a tardíos (32 a <37 semanas).

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Las causas son muy variables, y en la mayor parte de los casos son espontáneas,  si bien sabemos que cuestiones como la multiparidad, las infecciones, o las diabetes, son causas de estos nacimientos, pero en muchos casos no se logra localizar la causa.

La prematuridad tiene unas elevadas tasas de morbi-mortalidad, tasas que podrían verse reducidas con medidas eficaces y no siempre de alto coste.

Así sabemos que practicas como el método madre-canguro, ha demostrado ser altamente eficaz, no solo para la atención física del recién nacido, sino ara el desarrollo emocional; este método asemeja lo máximo posible las condiciones del bebé en el útero materno, y se ha demostrado que ayuda a la termorregulación, disminución del dolor, mejora de la frecuencia respiratoria y favorece la lactancia materna.

Porque si, en estas situaciones debemos seguir favoreciendo una lactancia materna, que protegerá al bebe frente a infecciones además de aportarle alimentos, de hecho cada vez son más los bancos de leche materna que se abren, ya que en el caso de la prematuridad, la leche materna es aún mas necesaria.

Pero lo mas asombroso, lo mas increíble, lo mas maravilloso, es ver la fuerza de estos pequeños grandes luchadores, ver las fuerzas de estas familias que no cejan en su empeño por cuidar,…., ver como se atan a pequeños de hilos de vida, con que tejer un futuro.

Es preciso que las unidades neonatales tengan en consideración la apertura 24 horas, tal y como recomienda la OMS, que se promueva el método madre canguro y la lactancia materna.

Vaya hoy y desde aquí mi homenaje a estos bebes y familias, vaya hoy y desde aquí mi admiración, a todos estos pequeños nacidos demasiado pronto.

 

Depende del cristal con que se mire

Veo a una mujer temblorosa, triste, abatida, con sus ojos llenos de lágrimas que quieren brotar pero no se lo permite.

Madre reciente, madre “feliz” o eso es lo que esperan todos y todas, tiene una niña sana y perfecta, que es “muy buena”, apenas llora y duerme bien.

La lactancia marcha estupendamente, ni una grieta, ni un dolor, una magnífica producción de leche materna, y una ganancia de peso francamente buena en su bebé.

A ojos de todos, la situación es perfecta, todo va bien, todo es estupendo, no se puede pedir más…Pero a ojos de ella la realidad es diferente, se siente triste, se siente desbordada, piensa que no llega, que no podrá, se siente extraña, se siente incapaz, y entre todos estos sentimientos, se siente “robada”.

Lo suyo fue un embarazo deseado, buscando y fácilmente encontrado, un embarazo de los que casi cualquier mujer desea, sin apenas naúseas, feliz, sin molestias. 

Un embarazo que vivió se forma consciente, en el que leyó, se preparó, que disfrutó. Imaginó mil veces su parto, mil y una lo soñó, visualizó la llegada de su hija, acarició el momento, compartió con su pareja sus dudas y sus aprendizajes, sus necesidades y sus ideas,…, todo estaba valorado, preparado, todo estaba planificado.

Se movió buscando la mejor forma de preparar su cuerpo, buscó el mejor lugar para recibir a su bebé, se confrontó con algunos cercanos por sus decisiones, pero consiguió el respeto de todos.

Y llegó el día esperado, el día en que recibiría a su hija,…, ese día con el que soñó, ese día que vivió en su mente. Las contracciones suaves le despertaron y con ellas se mecía y mecía la vida que llegaba, las saboreó, las abrazó, cada una la acercaba a la cita más importante de su vida.

Todo preparado, un plan de parto, una seguridad en ella, una confianza en su pareja y una certeza de que su bebé sabría transitar el camino hacia este lado de la vida.

Pero algo se torció en algún momento, dice no saber cómo ni cuándo, solo que el dolor la podía, y pedía analgesia, analgesia que no recibía, porque ella pedía un “parto natural”, resultó que quería acostarse y le decían que se moviera, resultó que pensaba que tendría intimidad y se encontró en una habitación llena de gente, resultó que había escuchado sobre las exquisitas formas, y se encontró palabras frías, distantes, a veces hasta hirientes. Resultó que creía que sería acompañada y de pronto se vió juzgada… Y entre tanto, su hija peleaba por llegar a este lado de la vida, le costaba cada vez más, y ella no se sentía capaz de ayudarla, no tenía fuerza, y parecía que a ese bebe también se le acababa, así que finalmente, su parto natural, se tornó en una cesárea.
  
Y las dos estaban bien, y las dos estaban sanas, pero ella tenía una herida más grande que la de la cirugía, su herida estaba en su alma.

Y pasó que sintió como le volvían a juzgar, pero ahora ella también se juzgaba, pasó que dejó de valorar su esfuerzo, su fuerza, para sentirse fracasada.

Pasó que hoy llora y se siente sola, pasó que todos le dicen que debe estar feliz y ella no siente nada,…

Como pueden llegar a chocar como dos trenes las expectativas con la realidad, como lo soñado puede ser tan diferente de lo vivido, como una palabra a destiempo, un no comprender, un no saber dar la mano, puede alterar tanto el resultado.

Ahor toca que deje brotar esas lágrimas, que consignar no tener que perdonarse por algo de lo que no es culpable, ahora toca caminar y recomponer.

Ella es una, pero es muchas a la vez. Una madre, que comparte historia con tantas que duele…

Todos los que trabajamos con mujeres, madres, no debemos olvidar que sobre todo están sus necesidades, y que las circunstancias en un solo segundo pueden hacer que se cambien todos los planes.
Y que todo depende del cristal con que se mire, pero no sólo el cristal que use cada persona, si no el cristal que cada uno use en cada momento, y las circunstancias nos llevan a lo que en cada instante es.
“Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos.”(Heráclito)

Jesica Rodríguez Czaplicki

Psicologa Perinatal g 2888

15 de octubre. Día mundial de la muerte gestacional y Perinatal.

No existe una palabra para designar a la madre o al padre que pierde un hijo, y no existe porque es algo tan desgarrador que es sumamente difícil explicarlo, y a nuestra sociedad, más aún nombrarlo.

El mes de octubre es desde el año 1988 el mes de la prevención de las muertes gestacionales y perinatales, y el 15 de octubre el día escogido para representar el duelo de todos y cada uno de los padres del mundo que han quedado con sus brazos vacíos.

Concienciar, visibilizar, dar voz a todas estas familias, que viven el dolor más profundo, que ahogan lágrimas y callan gritos.

Hoy, 15 de octubre muchas familias recordarán (como cada día) a ese ser que fue y es pero no se quedó con ellos, y encenderán una ola de luz, con el único fin de darles su lugar, de mostrar al mundo que la muerte  gestacional y Perinatal existe, y que lo único que necesitan como padres y madres, es que se valide su dolor, que no se minimice, que no se niegue.

  
Besos al infinito a cada uno de esos pequeños seres que vinieron a este mundo para estar demasiado poco en cuerpo, pero para siempre en el recuerdo.

Relato del parto de Rocío y el nacimiento de Manel

Enormemente agradecidas a Rocío porque haya decidido compartir con Gea y con todos los que nos seguís algo tan bello y tan íntimo como el nacimiento de su tercer hijo, MANEL.

Infinitamente agradecida por la confianza depositada en GEA y en las profesionales que formamos parte de este centro.

Y por supuesto, muy emocionadas ante la belleza y el poder de este hermoso parto, la fuerza del nacimiento de este niño.

Gracias Rocío por compartir.

Os dejamos con el relato del nacimiento de Manel escrito por su empoderada madre Rocío.

 

Parto de Manel
Me despierto con una contracción a las cinco de la madrugada, es 16 de marzo y mi sobrina y futura madrina de Manel está hoy de cumple. Ésta ha sido potente, pienso, llevaba varias semanas con suaves contracciones porque el peque estaba muy encajado. Me levanto porque tengo hambre y Papi pega un brinco en la cama y me pregunta si estoy bien. Sonrio aunque él no lo ve porque está la habitación a oscuras. Le contesto que estoy con contracciones pero que seguro que comiendo algo ya se me pasan, que duerma tranquilo que si se anima ya le aviso. Me tomo un yogurt y como veo que no cesan decido disfrutar del momento y aprovechar para felicitar a. la cumpleañera. No contesta, lógico, estará dormida, pienso. Pongo la radio con la música que había preparado para el parto y muevo mi pelvis en la lenteja que me prestó mi super matrona Marta la semana pasada, que curioso ponerme de parto justo el día que tenía que devolvérsela, pienso. Saboreo dulcemente cada contracción, son rítmicas, cada quince minutos más o menos, el reloj de la cocina me sonrié cuando me paso por delante bailando al ritmo de la música. Las primeras canciones son de mi hija mayor, de sus clases de zumba, paseo mis caderas borracha de amor y felicidad por la cocina y el salón, ya queda menos para abrazar a mi pequerrecho. Luego llegan otras canciones de Carlos Nuñez y ahí conecto con mi tierra, tengo calor, camino descalza dejandome llevar por el sonido de la gaita. La luna nos acompaña y el tiempo vuela entre las estrellas. Suena Rosana con su canción y me susurra “a la luz del amanecer…”. en ese momento miro al horizonte y me sorprenden los primeros rayos del día. Qué preciosidad pasar así la dilatación!!! acariciando cada segundo mi enorme barriga y felicitando a Manel por lo bien que lo estamos haciendo. A las siete papi asoma la cabeza por el salón y me pregunta “cómo estás?” Feliz, estoy de parto y ya queda nada para abrazar a Manel, le contesto. Me pregunta si despierta a las niñas para ir con los abuelos y le digo que no, es miércoles y a las nueve menos cuarto pasa el bus por delante de casa para ir al cole. Déjalas dormir, le digo, todavía hay tiempo, las contracciones son intensas pero todavía espaciadas cada diez minutos. Nos abrazamos y me emociono, lloro de felicidad, la oxitocina corre por mis venas llenándome de amor, siento que mi último embarazo llega a su fin y aunque tuvo sus semanas profundamente angustiosas, en global ha sido espectacular, la naturaleza nunca deja de sorprenderme y asombrarme. Sigo bailando por la casa mientras papi desayuna y me paro con cada contracción, me apoyo en la pared, cargo mi peso sobre el respaldo de la silla que me pilla más a mano y escucho en mi memoria la dulce voz de Marta, mi matrona, diciendome qué posturas probar y así lo hago. Estos últimos meses con ella han sido la clave para que viva mi parto así, llena de felicidad y seguridad en mi misma y en Manel. Eres sabio mi pequeño, le digo mientras le acaricio a través de mi piel. Son las ocho menos veinte y papi despierta a las niñas diciéndoles que Manel va a nacer hoy y saltan de la cama de alegría. Llevan semanas preguntando cuando nacería su hermanito y vienen al salón a abrazarme. Me encantan sus abrazos son sinceros y llenos de energía, mi hija mayor me habla pero yo no puedo oirla porque las contracciones son más fuertes y frecuentes. Le digo que espere un poco que cuando tengo una contracción no puedo hablar “que venga pronto el bus, que esto se está poniendo calentito” pienso. Pongo la mochila en el pasillo y le pido a papi que nos haga una foto a las tres, cuando volvamos a estar juntas ya seremos cuatro, pienso. “Dadle un beso a la tripilla que hoy es el último día” les digo entre risas. Son cada cinco minutos y papi las lleva a la parada mientras yo me pongo un pantalón flojo y una chaqueta por encima de la camiseta del papi que llevo puesta.

El viaje en el coche se me hace eterno porque no soporto estar sentada pero en 10 minutos llegamos al Hospital del Salnés y la chica de ventanilla me mira con tal cara de escepticismo que me dan náuseas y pido un baño. Me pasan para tomarme la tensión y la temperatura pero declino sentarme, lo que quieras pero de pie, por favor, le digo. Me acompañan a la sala de dilatación y mi mente viaja ocho años atrás y recuerdo las horas de dilatación de mi primer parto en esa misma sala. Misma cama, mismas ventanas, misma bañera y misma silla mecedora en la que tuve que permanecer balanceándome durante toda la dilatación de mi segundo parto. Esta vez será diferente, pienso. He hablado mucho con Marta sobre mis partos y mi plan para este mi tercer y último parto. Tengo las ideas muy claras y sé lo que quiero y lo que no quiero vivir. Una señora me trae unas toallas y me dice: “Quítate la ropa y ponte este camisón”. Le doy las gracias y pienso “No”. No voy a estropear mi momento como si fuese una enferma acatando órdenes. Me quito todo y me dejo con la camiseta que traía, está llena de olor a papi y a mí, las hormonas del amor me arroparan mientras dilato, pienso. La matrona viene y me dice que ha visto en mi plan de parto que quiero intimidad y dejarme llevar por mi instinto, baja las cortinas para darme penumbra y se ofrece a que la avise si necesito algo, he tenido suerte, pienso. Le pido a papá que ponga la música porque necesito volver a concentrarme en mi y en el peque. Muevo mi pelvis al ritmo de la música y respiro, lo estamos haciendo muy bien, muy bien Manel ya queda menos para comernos a besos, pienso.

Viene la matrona y me pide hacerme un tacto para ver cómo estamos. No me hace mucha gracia pero algo me dice que la cosa va bien así que acepto. “De cuanto estoy?”le pregunto, y me dice que eso da igual, que está todo tan blandito que en cualquier momento puedo ponerme en completa.

Le digo que quiero la bañera y me sugiere sentarme en el inodoro y al hacerlo vuelvo cinco años atrás en el tiempo. “Parece que estoy reviviendo mi segundo parto” le digo a la matrona. Ella me responde que no mujer, que cada parto es distinto. Sí, pero hace cinco años tambien se negaron a llenarme la bañera, pienso. Me levanto porque el cuerpo me pide estar de pie y en ese instante me viene una contracción super fuerte. Miro a la matrona a los ojos y le digo que por favor quiero meterme en la bañera, entonces acepta y me sugiere ponerme bajo la ducha mientras se llena. Calculo que debían ser como las diez y algo de la mañana. Papi me echa agua por la espalda y yo entro en el planeta parto mirando las velas encendidas junto al agua. Esas velas que mis niñas colocaron en mi mochila para ese día especial. Empiezo a empujar con cada contracción, cargo todo mi peso de una cuerda anclada al techo. La matrona controla al peque con los sensores de los monitores bajo el agua, tiene que hacer malabares porque mis posturas son de todo menos sencillas. Yo no hablo, sólo dejo que mi cuerpo de mujer actúe por si mismo, sin pensar, emitiendo sonidos que no reconozco como propios. Mi instinto de mamífera ha tomado el control, entonces escucho a la matrona que me dice que lo toque, que la bolsa está asomando y va a romperse en cualquier momento. La toco, es cálida y blandita. “Igual no se rompe”, le digo. “Sería muy raro”, me dice. Mi hija pequeña nació con la bolsa íntegra, le contesto, fue un parto velado. Me mira con cara de asombro y me dice que lo normal es que se rompa. Escucho la gaita y vuelvo a mi mundo. Suena la canción del pozo de Arán, viene otra contracción fuerte y mi matrona Marta vuelve a mi mente, la veo como una semana antes me explicaba, una buena postura para evitar desgarros es ésta, ponte de lado y así me pongo en la bañera. Escucho una voz angelical cantar “hoy verás la luz que inunda todo, verás por fin el sol sobre nosotros…” Entonces la oxitocina inunda mis venas y empujo con todas mis fuerzas con los pies contra el borde de la bañera. La matrona me dice “ya sale, cógelo” (en mi plan de parto había escrito que yo quería ser quien lo cogiese al salir) Lo cojo y lo saco del agua, rompo la bolsa con mis manos y lo beso una y mil veces mientras le felicito por lo bien que lo ha hecho. Ni una lágrima surgió de mi, sólo felicidad por cada átomo de mi ser. Papi lloraba de la emoción y la matrona me dió una toalla caliente, al sentir el aire en su piel Manel rompió a llorar. Lo envolví en mis brazos y al contacto con mi pecho el llanto cesó. Muy bien mi amor, ya estás aquí mi vida, lo has hecho genial. Había superado todas mis expectativas, había sido mágico. Pero la magia aun no había acabado para nosotros.

Después de unos minutos de mimos, fotos y sonrisas, entre papi y la matrona me ayudan a ponerme en pie y salir de la bañera con Manel acurrucado entre mis brazos. Me acuesto en la cama y allí inicia Manel su agarre espontáneo, raptando sobre mí hasta alcanzar el pecho izquierdo y empezar a mamar mientras papi lo graba todo en vídeo. Vuelven las contracciones y empujo para el alumbramiento de la placenta, que sale cálida y suavemente. La matrona me la enseña y la coloca a mi lado mientras mi peque descansa sobre mi, el cordón sigue latiendo y yo en una nube de oxitocina miro a mi bebé unido a mi por mi pecho y unido al mismo tiempo a ese órgano efímero creado para alimentarlo, cuidarlo y amarlo desde lo más hondo de mi cuerpo.

Cuando deja de latir la matrona me da las tijeras y yo misma corto el cordón. Recuerdo en ese instante a la matrona que me miraba raro cuando, al entregar mi plan de parto, le hablé de la posibilidad de cortar el cordón después del alumbramiento, me dijo que en todos sus años de experiencia nunca había visto algo así. Me alegro de que la matrona que estaba en el hospital ese 16 de marzo fuese una mujer sin prejuicios y sabedora de que los protagonistas de un parto son el bebé y su mamá.

Me siento afortunada por haber sido escuchada, por haber sido comprendida y especialmente por haber sido apoyada en todo mi embarazo y en mi parto.

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Gracias GEA por darme la oportunidad de conocer a dos grandes mujeres que me han dado todo el amor y cariño de las profesionales de Corazón. A la gran psicóloga Jésica, por su aliento en las semanas más angustiosas de mi vida y a la super matrona Marta, por hacer posible que la magia de Luna de Brigantia llegase a mi parto y me iluminase para cumplir todos mis sueños.

Heridas

Titulo así esta entrada porque es una palabra que se repite muchas veces en mi consulta.

Heridas en el cuerpo, pero aún más, heridas en el alma.

Heridas en el corazón, en lo más profundo, heridas que duelen pero con llantos ahogados, heridas que hacen daño pero que no se permiten una queja.

Heridas por lo que se soñaba y no pudo ser.

Heridas por lo que se esperaba y nunca llegó.

Heridas por lo que se planificó y no se cumplió

Heridas que no necesariamente se infringieron por negligencia, mala praxis o con intención.

Heridas que se produjeron porque a veces, hasta lo más natural se desvía de la normalidad.

Heridas porque los acontecimientos en ocasiones se precipitan.

Heridas porque a veces es necesario intervenir.

Heridas también porque no les escucharon.

Heridas que se producen cuando el respeto se va por la puerta de atrás.

Heridas que duelen, que escuecen, que no derraman una gota de sangre pero desangran el corazón.

Heridas que desgarran el alma.

Cuando una mujer alberga una vida, espera la llegada de ese nuevo ser como un momento feliz, prepara su recibimiento, se prepara para dar la mejor bienvenida a su bebé.

Pero a veces ocurre que nada de lo preparado puede ser.

A veces se produce una cascada de intervenciones, no siempre justificadas y hacen que la calma y la felicidad den paso a la angustia y la tristeza.

Hoy seguimos asistiendo a partos en que no se respeta la fisiología, con protocolos que no cumplen las directrices y recomendaciones de la OMS; con episiotomias rutinarias, con roturas de bolsa artificiales sin justificación, con oxitocina sintética que podría esperar (e incluso no llegar nunca) con separaciones que no tienen que ser.

Y dejan heridas…

Heridas profundas de las que es difícil recuperarse, porque no son validadas.

Heridas sangrantes de las que no se habla, porque no se permite ya que  “al final madre y bebé están sanos”.

También existen partos en los que el respeto prima, pero no son lo que la mujer había esperado, una gran prematuridad, un desprendimiento de placenta, un acretismo, un no progreso franco, una cesárea de urgencia, una atonía… Cambian un escenario de paz, por una vorágine de prisas, de incertidumbre, de miedo… Y dejan heridas.

Heridas en lo más profundo.

Heridas por lo que querías que fuera y no fue.

Heridas que no se comprenden.

Heridas que buscan respuesta.

Heridas que se reviven, que se sueñan cual pesadilla que noche tras noche reaparece…

Heridas que tienen llanto, que tienen voz pero que no se quieren escuchar.

Heridas que necesitan compañía.

Heridas que necesitan sanar.

  

Jesica Rodríguez Czaplicki

Psicóloga Perinatal. G2888

PRIMER ANIVERSARIO

Cuando sueñas y crees, eres capaz de crear.

GEA es un proyecto que rondaba mi cabeza desde hacia tiempo; que necesitaba ser concebido, gestado y parido. Así con interés, esfuerzo, y sobre todo mucha ilusión, el verano de 2015 GEA abrió sus puertas para ofrecer una atención psicológica general y específica en psicología perinatal.

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Pero GEA tenia que ofrecer  más, tenía y tiene que ser un espacio global, que proporcione a la mujer, madre, familia una atención integral, que permita el conocimiento, autoconocimiento. Un espacio de salud, que partiendo de los recursos internos permita el mayor y mejor ajuste personal.

Con orgullo y cariño hoy puedo mirar hacia atrás y celebrar como en este año, GEA no solo ha nacido y dado sus primeros pasos, si no que ha crecido, configurándose y convirtiéndose en ese espacio que siempre pensó ser; un espacio de crecimiento personal; de salud, de búsqueda y encuentro.

Crecer, es afianzarse, es avanzar; por eso GEA celebra este primer año de vida y quiere compartirlo con  todos y todas;  estáis invitados  a participar de la alegría con la cual festejará su aniversario.

La semana se llenará de actividades gratuitas, contando con colaboradores del centro y colaboradores externos, y para las cuales es necesaria la inscripción previa (debido al aforo). El broche final será un fin de fiesta el sábado en el que desde la emoción y con las palabras que nacen desde el alma, desde el corazón, cantaremos a la vida, a la maternidad, a la paternidad y a la familia.

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Gracias por hacerlo posible, gracias por  acompañar, gracias por celebrar.

* 22 DE AGOSTO 10:30: “LA  DEPRESIÓN Y LA DEPRESIÓN POSPARTO”, RECONOCERLA Y AFRONTARLA. Jesica Rodríguez Czaplicki. Psicóloga GEA

* 23 DE AGOSTO 10:30: TALLER PAÑALES DE TELA. Sorteo posterior entre los asistentes. Patricia Osuna. Bebes Naturales

* 24 AGOSTO 10:30: TALLER SUELO PÉLVICO, DEMOSTRACIÓN. Sorteo de set de higiene y cuidado femenino. Marta Bernárdez Carbón, matrona colaboradora en GEA.

* 25 AGOSTO 10:30: “SER PADRES, MADRES, AMANTES” . La sexualidad tras el parto. Martina Gonzalez Veiga. Sexóloga; centro “Con mucho gusto”. Santiago de Compostela.

* 26 AGOSTO 10:30:  PARTO Y MOVIMIENTO. Tu pelvis, energía femenina. Un viaje sensorial a través de tu pelvis. Anna Palazon. Colaboradora en GEA

* 27 AGOSTO: CELEBRACIÓN

– Mañana: (11:00 A 13:30).  Recepción con bebidas y pinchos

 –  Palabras del puerperio. Poemario Maria Besteiros (Maternario) mesa  redonda. Sorteo del poemario de María Besteiros

 – Tarde: (17:00 a 21:00). Recepción con bebidas y pinchos dulces y salados.

 – Poesía desde dentro: Nuria Otero

                               – Sorteos:

                                               *Libros embarazo/parto/crianza.

                                               * Libros infantiles.

                                               * Set de cuidado bebé

                                               *  Otros

Jesica Rodríguez Czaplicki

Psicóloga G2888

Semana Mundial del Parto Respetado

Esta semana y como cada año, se está celebrando a nivel Mundial la Semana del Parto respetado, una iniciativa que pretende llamar la atención sobre la realidad de la atención al parto y nacimiento alrededor del mundo; una realidad que nos señala que en no pocas ocasiones se vulneran derechos básicos de las mujeres parturientas y los niños que nacen, derechos tales como una atención basada en la evidencia, una atención de calidad que atienda a las necesidades reales de madre su bebé.

El objetivo último perseguido con esta iniciativa, celebrada del 16 al 22 de mayo de la mano de European Network of Childbirth Assotiations (ENCA), y que este año toma el lema “Mi cuerpo, mi decisión, mi bebe”es el de empoderar a las mujeres en el momento del pato, que tomen conciencia de que ellas son las máximas responsables, y quienes tienen el poder de decidir como quieren parir.

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Deseo hoy traer a reflexión este tema, pues es competencia de sanitarios en particular y de la sociedad en general, considerar la importancia del trato que se le da a tan importante momento en la vida de una madre y de su bebé.

La realidad es que muchas mujeres se ven sometidas a un trato irrespetuoso, ofensivo, e incluso violento en el momento del parto; sigue existiendo la violencia obstétrica, la cual deja secuelas no solo físicas, sino psicológicas en madres y bebés.

Ante un momento de tanta carga emocional, pero también de salud, como es el embarazo y el parto, lo único que no puede faltar es el RESPETO, respeto por las necesidades de la madre y bebé, respeto por las decisiones informadas de la mujer, respeto ante la legada de un nuevo ser, solo hay un momento en la vida para nacer, esa es una experiencia única, y sabemos, porque así lo demuestran diferentes estudios; que el desarrollo del parto tendrá importantes consecuencias en el desarrollo del vínculo y la vida del ser humano.

Como nacemos importa, importa mucho, más de lo que creemos; importa para la madre, e importa para el bebé importa para la familia; y la realidad es que existen una serie de recomendaciones, que no siempre se siguen, la realidad es que en nuestro país, seguimos encontrando datos que nos alejan de las recomendaciones del ministerio respecto a la atención del parto normal; y las directrices de la OMS en materia de atención al parto; así podemos hablar de:

  • El porcentaje de cesáreas sigue siendo superior al 15% recomendado por OMS, aproximadamente un 25%, cifra que se dispara en la sanidad privada.
  • No se cumple la recomendación de no realizar amniorexis (rotura artificial de la bolsa) de forma rutinaria.
  • El porcentaje de Episiotomías sobrepasa el 40% en partos normales (muy por encima del 15% recomendado).
  • Se continua empleando la oxitocina sintética para acelerar el parto, aunque este siga una progresión adecuada.
  • Se sigue practicando la Maniobra de Kristeller, absolutamente desaconsejada por la OMS.
  • Las tasas de inducciones sigue siendo alarmantes, y hablamos de inducciones antes de la semana 42.

Ante estas cifras, no cabe más que pensar que algo no está funcionando adecuadamente, que fallamos y mucho, que la atención al parto y nacimiento es una tarea pendiente en España, y en este sentido pienso que hay más elementos a considerar; por ello quiero traer a reflexión algo más; y es el trato que reciben las mujeres durante todo el proceso del embarazo; pedimos un parto respetado y respetuoso, pero este respeto ha de ir mas allá del momento del nacimiento; ha de ser un continuo durante toda la gestación.

Mujeres llegan a consulta sintiendo ansiedad, miedo, preocupación e inseguridad, durante 40 semanas se les ha sometido a controles, pruebas, han recibido mensajes en los cuales se busca la posible patología, a veces nada tranquilizadores, en muchas ocasiones con un efecto nocebo; mujeres que indican que durante 40 semanas no se les ha explicado nada o casi nada, no se les ha dejado decidir, explicarse, exponer, preguntar; mujeres que llegan a su parto, tras 40 semanas en las cuales se les ha valorado y escrutado (no niego que sea preciso realizar un seguimiento que permita conocer el estado de salud para poder actuar de forma preventiva, lo que no tiene que ser de forma agresiva) y llegan a parir considerando que su opinión, dudas y necesidades poco y nada cuentan.

Mujeres que presentan un SEPT consecuencia de un parto abusivo, en el que el dolor del parto de volvió sufrimiento, mujeres separadas de sus hijos al nacer, mujeres que se sintieron infantilizadas, que llegaron a sentirse violadas, mujeres con heridas en el cuerpo y en el corazón, cuya vida familiar, social, sexual, ya no vuelve a ser la que era; mujeres y niños a los que se les ha robado un momento único.

El embarazo y el parto son salud, son fisiología, son naturaleza, son parte de la vida; como tal deben ser considerados, atendidos, respetados.

No olvidemos que el parto es un momento único, y que marcará para siempre a sus protagonistas.

Demos a las mujeres la posibilidad de decir “Mi cuerpo, mi decisión, mi bebé”.

Más información:

Violencia obstétrica, otra forma de violencia de género.

Estrategia de Atención al parto Normal

Episiotomia

El parto es nuestro

European Network of Childbirth Associations

 

 

Jesica Rodríguez Czaplicki

Psicóloga perinatal. Coleg: G2888.