Me bailan las letras… Cuando leer es muy difícil.

Una de nuestras principales características como seres humanos es nuestra capacidad de crear y de evolucionar.

Por otro lado, somos seres sociales, que necesitamos comunicarnos; y no sólo de forma inmediata, en el aquí y ahora con quien tenemos delante, si no más allá, transmitiendo mensajes a personas que están lejos, o también de generación en generación; y para ello empleamos el lenguaje escrito, la escritura.

La escritura no es algo natural al ser humano, si no que ha sido creada por este; y se ha convertido en un elemento imprescindible en nuestras vidas, tanto para transmisión de estados, información, ocio, y aprendizaje académico.
  
Pero como todo proceso, y más aún, como proceso no natural, algunas personas tienen dificultades en ella. Así nos encontramos con niños que se quejan de que “les bailan las letras”, confunden algunas, las cambian de orden, o son incapaces de leer adecuadamente una palabra… En muchas ocasiones, estamos hablando de dislexia.

La dislexia es un trastorno de la lecto-escritura, que afecta un 5-17% de la población, que es tratable pero no curable, y que a menudo cursa con otros trastornos asociados (disgrafia, discalculia, TDAH) y el consiguiente fracaso escolar, que se acompaña de problemas en la autoestima del niño o niña, e incluso en ocasiones retraimiento y ansiedad, o por el contrario conductas disruptivas en el aula.

Más allá del propio trastorno de la lecto-escritura, que luego explicaré, está el hecho de que muchos de los niños y niñas con dislexia se ven sometidos a una presión doble en tanto no se les diagnostica, a menudo acusados de vagos o de despistados, con un pobre rendimiento académico o unos resultados que no se corresponden al esfuerzo empleado. Esto, lógicamente, causa en ellos un malestar importante, que acaba por tener sus efectos en su vida diaria, no sólo a nivel académico, si no también personal y social.

Aunque probablemente todos los que estáis leyendo este texto tenéis automatizada y sin problemas la lectura, y os parece un proceso no demasiado complejo, la realidad es que para leer necesitamos que entren en acción varias áreas de nuestro cerebro, en concreto la corteza temporal, parietal y occipital de nuestro hemisferio izquierdo, ya que tenemos que reconocer las palabras y de esto se encarga el area visual, palabras que vemos y reconocemos asociándolas con como suenan cada una de sus letras y representándolas como un todo y yendo al vocabulario que tenemos adquirido para darle un significado.

No es tan sencillo verdad?

Ocurre que en algunas personas el proceso presenta algún fallo en algunos de sus puntos; está claro que hay una dificultad para reconocer el grafema (letra) y traducirlo en su sonido (fonema).

Puede ser que este alterada la ruta auditiva, es decir, que la persona solo sea capaz de leer por “imágenes”, no consiga transformar el signo escrito en sus sonidos. Aquí leera con más facilidad las palabras comunes o familiares ya que lo que hace es verlas como una “foto”, y cometerá errores con palabras desconocidas, nuevas o poco frecuentes.

Por el contrario  puede que la ruta alterada sea la visual, aquí pueden leer palabras aunque no sean familiares siempre que no sean irregulares, además tendrán grandes problemas para distinguir los homófonos como vaca/baca.

Según la edad del niño o niña la dislexia se presenta con unos signos o rasgos propios, sabemos que hay características muy tempranas que se deben valorar y que un buen diagnóstico precoz marca una mejor evolución lectora.

Los niños y niñas más pequeñitos tendrán problemas para seriar días de la semana, números, etc, y en reconocer letras, al escribirlas pueden invertir su orientación; cuando ya crecen un poco y se automatiza más el proceso lector, estos niños tienen dificultades en lavelocidad  y ritmo, con confusiones en las letras y sílabas, cambios en las mismas, omisiones, regresiones en la lectura, etc; unidas a las dificultades para aprender el material académico, que puede llevarles a un fracaso en sus estudios con la pérdida de autoestima, además, como dije antes, en muchas ocasiones no se detecta tempranamente el problema y se les acusa de no poner todo el  esfuerzo. Al ir avanzando la edad y grado formativo, se aprecian cada vez más los errores de la escritura, con severas faltas de ortografía tanto reglada como no reglada (disortografía).

El diagnóstico de la dislexia ha de apoyarse en las características actuales y de historial evolutivo del proceso pre lector y lector del niño, además de atender a la clínica del niño, en muchas ocasiones es necesario realizar pruebas neuropsicológicas, baterías estandarizadas y que deben ser aplicadas y analizadas por el profesional adecuado (psicologo, psiquiatra (con formación en neuropsicologia o neuropsiquiatria), el neuropediatra), también a veces son precisas pruebas fonológicas y logopédicas.

Como siempre en estos casos el diagnóstico precoz y la intervención temprana son vitales para el adecuado desarrollo de las habilidades y capacidades lectoras.

Os dejo un vídeo de un film que aborda magníficamente este tema


Estrellas en la tierra

Jesica Rodríguez Czaplicki

Psicóloga G2888. Psicopedagoga

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