15 de octubre. Día de la muerte gestacional y neonatal

Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro,

como bajo la tierra, lluvioso, despoblado,

con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,

como bajo la tierra quiero haberte enterrado.

Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas,

al fuego arrebatadas de tus ojos solares:

precipitado octubre contra nuestras ventanas,

diste paso al otoño y anocheció los mares.

Te ha devorado el sol, rival único y hondo

y la remota sombra que te lanzó encendido;

te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo,

tragándote; y es como si no hubieras nacido.

Diez meses en la luz, redondeando el cielo,

sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado.

Sin pasar por el día se marchitó tu pelo;

atardeció tu carne con el alba en un lado.

Miguel Hernández. A mi Hijo.
  The Child who has never Born.Martin Hudáčeka. (Eslovaquia)
Hoy 15 de octubre se celebra el día mundial de la concienciación sobre la Muerte Gestacional y Perinatal.
Esa muerte de la que nadie habla, que muchos callan y que causa un duelo con un profundo dolor silenciado.

La muerte Perinatal en nuestro país, es aquella que se sucede desde las 28 SG hasta los 7 primeros días de vida del bebé.

Actualmente las tasas de mortalidad Perinatal se sitúan en torno a los 4,5 fallecidos por cada mil nacimientos vivos, pero más allá de los números, lo realmente importante es la madre, padre, familia que sufre esa muerte. 

Aunque en nuestro país cada vez se está avanzando más en la atención en estos casos, aún queda bastante por hacer; si ya de por sí el dolor por la muerte  de un hijo es indescriptible, añadirle más sufrimiento es impensable.

Pero muchas madres y familias sufren añadida a la muerte de su bebé, la forma en que reciben la noticia

“Estaba sola, ya había llegado asustada, y de pronto las palabras “no hay latido” llenaron la estancia, pero no conseguía comprender que significaban.

Seguía sola, tenía frío y no sabia que pasaba.

Si tan solo hubieran esperado a que entrara mi marido”.

Otras muchas relatan que el proceso de parir a su hijo para despedirse de él es absolutamente doloroso, y que la falta de información de lo que ocurre y la escasa empatía  percibida les deja aún más descolocados

“Gritaba de dolor, me dolía como nunca me dolió algo. Intentaron moverme, me queje con un grito… El médico me dijo “no te puede doler tanto”… Y si me dolía, y aún hoy me duele”.

Algunas comentan la soledad una vez que se despiden de sus hijos, sus cuerpos son cuerpos de puérperas, pero sus brazos no abrazan bebé. No saben cómo manejar esta situación…

“Me dieron la pastilla para cortar la leche, creía que funcionaría enseguida, pero no… Me dolía el pecho, sentía algo extraño… Era insoportable para mí tener esas sensaciones”.


Afortunadamente cada vez veo más en consulta testimonios que hablan de compañía, de comprensión, de información.

Testimonios de madres y padres que han sentido manos que les sostenían, que abrazaron a sus bebés nada más nacer, que pudieron despedirse de ellos, e incluso darles sepultura (aún tratándose de bebes no a término).

“Nos abrazamos al recibir la noticia, nos dejaron solos con nuestro tiempo; nos dijeron que no había prisa, que podíamos irnos a casa y volver mañana.

Llegamos, nos explicaron, nos acompañaron… Solo pedí que no hubiera dolor fisico, no lo hubo… Abracé a mi niño al nacer, le fotografié, lo abrazamos… Lo besamos. Con solo 24 semanas estaba tan formado, era tan guapo… Le llamaron por su nombre. 

Me acompañaron.

Siempre estaré agradecida a esos ángeles que en el dolor me hicieron sentir paz“.

Y luego la vuelta a la normalidad, sabiendo que del hospital debían salir siendo uno más, y que en cambio incluso algo de ellos mismos se quedó dentro del paritorio.

Encontrarse día a día con el duelo, con el proceso de asumir y vivir con esa muerte que llegó demasiado pronto y que no tiene ni tendrá explicación ni justificación.

Acompañar el duelo significa dejar transcurrir el tiempo, dejar nacer y vivir el dolor, para comprenderlo y reconvertirlo, para aceptarlo e integrarlo.

Para finalizar esta entrada, quiero enviar todo el cariño y serenidad del mundo a las familias que hoy encienden una vela por esos pequeños que no les acompañan, y besos al infinito, que es el lugar que habitan estas pequeñas estrellas.

Jesica Rodríguez Czaplicki

Psicóloga G2888

Enlaces 

Asociación española de Psicologia perinatal
Stillbirth. Bebes que nunca pudieron ser fotografiados 

Bolboretas no ceo. Familias gallegas que han perdido a sus bebés
Umamanita. Apoyo a la muerte gestacional

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